Adiós a los gobernantes soberbios para el 2027
Ignacio de Loyola de la Cruz
Ni en los peores tiempos del PRI o el PAN, se había enfrentado la ciudadanía con gobernantes tan soberbios como los de ahora, además de insultantes e incompetentes, que superaron con mucho a los nefastos y estúpidos hípsters que creímos desterrados en los pasados procesos electorales.
Hacia el año de 2027, habrá un revire violento a las administraciones altaneras y prepotentes, completamente alejadas de las necesidades y sentires de la población, a la que poco o nada han servido para atender las sensibles demandas de agua potable, seguridad, salud y empleo, entre otras.
Si bien es cierto que en las elecciones intermedias es baja la participación ciudadana en las urnas electorales, ahora la diferencia será enmarcada por la rabia, irritación y enardecimiento de la población por semejante abandono de sus autoridades más orientadas al glamour, el espectáculo y las redes sociales que a resolver las cada vez más crisis que se están desatando.
Naturalmente es campo propicio para el avance de la oposición que está obligada a leer con precisión y empatía esa coyuntura, pero sobre todo con unidad, perseverancia y compromiso frente al mayor volumen de incredulidad que se habrán de enfrentar en Jalisco, cuyas administraciones municipales y estatal han pasado por distintos partidos políticos sin que hasta la fecha hayan sido suficientes para responder eficiente y oportunamente a las demandas sociales, elevando cada vez más los niveles de cinismo, corrupción y torpeza.
Eso significa también un alto grado de humildad, sencillez y servicio a los electores, con antecedentes de entrega y resultados a la población, sin mancha alguna en el servicio público y privado, además de excelencia competitiva en las diversas temáticas en que se habrán de involucrar los futuros representantes populares, en donde ya todo mundo sabe de sobra que de nada sirven las cuotas de género ni edad para resolver las crisis que enfrentamos.




