Después de los trenes, la refinería de Dos Bocas
Miguel Ángel Rodríguez Martínez
Las obras faraónicas iniciadas en la administración de gobierno de López Obrador, desde el inicio de su construcción, han sido motivo de debate y cuestionamientos de parte de la opinión pública.
El Tren Maya ha sido objeto de varios accidentes, entre los que destacan dos descarrilamientos de vagones: uno en 2024 en Quintana Roo y otro en 2025 en Yucatán. También resultó relevante en este mismo año, el colapso de una estructura metálica en Izamal, Yucatán.
Las principales causas de los descarrilamientos se focalizan en la incorrecta fijación de los dispositivos que dirigen el tren de una vía a otra, fallas de la operación automatizada, omisiones en el diseño del sistema, así como en el uso de materiales de mala calidad y balastro sin certificación. Todo esto deriva en procesos de construcción y de operación deficientes y de mala calidad.
El impacto de todos los accidentes registrados en el Tren Maya ha impactado de manera considerable en el sistema de costos, en la infraestructura general y en algunos de los accidentes, en el área ambiental. Únicamente se registraron lesionados y por fortuna, no hubo pérdidas humanas que lamentar.
El Tren Interoceánico por su parte, sufrió un descarrilamiento a finales del año pasado, que dejó 14 personas muertas y 98 lesionadas. De acuerdo con especialistas en el ramo, las causas que motivaron el accidente fueron el uso de carros usados y desgastados, de materiales reciclados. Las fallas en la infraestructura ferroviaria es otra de las causas que propiciaron el accidente. También se consideran como causas importantes, el desgaste en las vías y ruedas del tren, el exceso de velocidad y el mantenimiento deficiente que se le proporciona tanto a la infraestructura como a los trenes.
Ahora, el tema de discusión es la refinería Olmeca, también conocida como Dos Bocas. Desde su construcción ha sido cuestionada por su construcción en un terreno que no presenta las condiciones adecuadas para este tipo de obras (terreno fangoso que se inunda periódicamente), por sus constantes inundaciones, por las irregularidades financieras y el costo excesivo que ha generado, por el retraso en los tiempos de construcción, entrega y operación, por los problemas técnicos que presenta su infraestructura y los procesos de operación, así como por las inconsistencias de seguridad industrial y físicas.
Si bien se han presentado otros accidentes que no han tenido un impacto grave, sí se han escuchado las voces de la comunidad manifestando su preocupación por la seguridad y salud de sus habitantes, como el caso de la petición de reubicar a dos escuelas aledañas a otros lugares que presenten mejores condiciones de seguridad para los estudiantes.
La mañana del 17 de marzo de 2026, se generó un incendio en las inmediaciones de la refinería que ocasionó la muerte de cinco personas. Las causas que motivaron el accidente fueron las lluvias intensas que provocaron el desbordamiento de los cárcamos de aguas aceitosas ubicados en el interior de la refinería y que se concentraron en una vialidad periférica. Nada que no se haya cuestionado previamente al accidente.
Tanto en los accidentes de los trenes como en el incendio de la refinería de dos bocas, las causas resultan muy similares: fallas en la infraestructura, procesos de operación y calidad deficientes, pérdidas financieras, materiales, afectación a usuarios y empleados. En otras palabras, se percibe que se ignora o que no hay un interés hacia un principio elemental que se llama “seguridad”.
Por su parte, las autoridades responsables han sido evasivas con estos accidentes, han evitado asumir cualquier responsabilidad, se la han cargado a los trabajadores de primera línea. Fiel a su política, han desviado la atención hacia otros temas que les resultan más favorables y han dejado que el tiempo olvide los accidentes.
Algo que para su mala fortuna, no puede ser posible, ya que los accidentes en estas obras resultan periódicos, con consecuencias importantes y resultan un tema mediático que es fácil de viralizar en las redes sociales. Por esta razón es un tema del acontecer diario en la sociedad mexicana e inclusive que trasciende a la opinión de la comunidad internacional.
Hagamos de la seguridad, una disciplina, una norma de conducta y un principio de observancia.




