Un discurso desgastado y alejado de la aprobación social
Miguel Ángel Rodríguez Martínez
La presidenta de la República mantiene firme su narrativa de que las relaciones con autoridades de los Estados Unidos se mantienen bajo un esquema de diálogo, negociación y cooperación. Un mensaje que se acompaña de hechos contradictorios y una imagen cansada de la mandataria, que en lugar de producir confianza, genera la sensación de un mensaje desgastado, inverosímil, poco convincente y alejado de la aprobación social.
Recientemente la presidenta habló de la tercera reunión bilateral de seguridad y del programa de seguridad fronteriza y aplicación de la ley. Mencionó que se llevó a cabo en el marco de los principios de soberanía e integridad territorial, confianza y respeto mutuos, responsabilidad compartida y diferenciada, así como la cooperación sin subordinación.
Si hablamos de la reunión es muy cierto, el discurso sobre los principios que se respetan, pero cuando se trata de los hechos, destaca como ejemplo, el comunicado que emitió el FBI con motivo de la detención de Ryan Wedding, exatleta olímpico y uno de los principales objetivos del gobierno norteamericano. Se centra en una operación de alto riesgo que llevaron a cabo los equipos del FBI-HRT en territorio mexicano, de manera coordinada con las instancias de seguridad de nuestro país.
No está mal que se actué de manera coordinada y colaborativa entre las autoridades de ambos países, al fin y al cabo, hay intereses y necesidades compartidas. Lo que no se comprende es que el gobierno mexicano siga empeñándose en mostrar una postura diferente a las acciones que realiza.
En este mismo sentido, se encuentra la forma en que se manejó la información sobre un avión militar de los Estados Unidos que aterrizó en el aeropuerto de Toluca ante un escenario complejo por las declaraciones de Donald Trump, quien días previos había señalado que su gobierno estaba listo para llevar a cabo operaciones terrestres contra organizaciones narcoterroristas de México.
Inicialmente la política del silencio, después las declaraciones de diversos actores políticos que, al tratar de justificar el aterrizaje, distorsionaron el motivo real de la aeronave en territorio nacional.
Cuando el impacto mediático había logrado un efecto negativo para el gobierno mexicano, se informó de manera oficial el motivo por el que ese avión aterrizó en un aeropuerto cercano a la Ciudad de México.
Estas situaciones que resultan contradictorias, impactan de manera negativa en la imagen de las autoridades mexicanas. También aumentan la desconfianza y alejan el apoyo social hacia las políticas de gobierno en materia de seguridad.
Si esto no fuera poco, también sobresalen las declaraciones sobre el concepto de terrorismo, distorsionado parcialmente en los que respecta al contexto que establece el propio cuerpo legal sancionador de los delitos del orden federal.
Otro ejemplo es que el gobierno ha mencionado que no hay necesidad de contar con el apoyo de Estados Unidos para combatir al narcotráfico y a los grupos criminales. Una apreciación acertada, desde el punto de vista de la propia soberanía y seguridad nacional. También es correcta, si tomamos en cuenta las capacidades y experiencia de las instancias de seguridad de nuestro país.
El problema de este tema se genera, cuando la violencia resulta una constante a nivel nacional, cuando los homicidios dolosos y la privación de la libertad de personas resultan una constante, cuando la estadística del mes de enero de 2026 en materia de homicidios, ya superó al promedio registrado en diciembre del año pasado y cuando la percepción de inseguridad en la población mexicana mayor a 18 años registró una tendencia al alza, de acuerdo con el último reporte del INEGI.
Todo gobierno debe ser autocrítico para lograr mejoras constantes en sus políticas públicas, sobre todo resultados tangibles y mesurables en materia de seguridad. El gobierno mexicano no debe ser la excepción.
Los trabajos colaborativos con el vecino del Norte han sido una realidad en la vida contemporánea de ambos países. Lo importante debe ser el trabajo basado en el marco constitucional, en cumplimiento de la responsabilidad constitucional y la preservación de los intereses generales de la Nación. Debe preservar sin duda alguna, la soberanía, integridad y seguridad nacional. Debe ser claro y transparente en su narrativa oficial.
Alejarse de los ideales, tintes e intereses partidistas ante la incertidumbre internacional actual, regresará la imagen presidencial hacia aprobación social.
Hagamos de la seguridad, una disciplina, una norma de conducta y un principio de observancia.





Oswaldo Alejandro
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Desafortunadamente este gobierno es así, su manera o su narrativa es otra a la realidad, todo para convencer a sus seguidores pero la realidad nos da la visión de que estamos mal y que el gobierno va por un camino equivocado.
enero 26, 2026