La seguridad, ausente en el discurso del aniversario de Morena
Miguel Ángel Rodríguez Martínez
El fin de semana, Morena festejó su séptimo aniversario de haber llegado al poder en México; el evento partidista, político e ideológico motivó la concentración de militantes y simpatizantes del Movimiento de Regeneración Nacional de diferentes Estados de la República, de funcionarios de la administración pública federal, legisladores, gobernadores y alcaldes de esa filiación. Pero llamó la atención la presencia de los titulares de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina.
Este hecho resulta controvertido y cuestionable, si se toma en cuenta, por una parte, que las fuerzas armadas tienen una naturaleza apartidista e institucional y por otra, que su participación se da en un hecho netamente político, aunque tenga careta de informe de gobierno.
Por otra parte, el discurso presidencial con una esencia ideológica y partidista, mostró los logros obtenidos durante sus siete años de gobierno, pero también se percibió con claridad, la intención de desviar la atención pública sobre las causas que han motivado las manifestaciones de inconformidad en varios sectores de la sociedad civil.
Los temas relacionados con seguridad fueron escuetos, sutiles y dispersos en el guión del discurso. Por ejemplo, el tema de la corrupción se vinculó con la recuperación de la obra pública y la conectividad con todo el país. Quedó claro que se prefirió evitar el escrutinio público generalizado, principalmente cuando hay actores importantes del movimiento morenista que están vinculados con actos de esta naturaleza, como el caso de Segalmex, los señalamientos de enriquecimiento ilícito de parte de los hijos de AMLO, el cuestionado proceso electoral para elegir a los representantes del Poder Judicial y su deficiente desempeño, los sobreprecios y actos de corrupción en las licitaciones de medicamentos, la participación de militantes de Morena con grupos delictivos como “La Barredora” y en actividades de huachicol fiscal, así como las lujosas actividades de algunos funcionarios morenistas que contrastan con los principios de austeridad que pregonan.
Otro tema que se abordó con tinte hasta cierto punto populista, fue la relación con el gobierno norteamericano. La presidenta se concretó a señalar una relación del respeto a la soberanía y a la integridad territorial, a la responsabilidad compartida y diferenciada, privilegiando la coordinación sin subordinación, pero en ningún momento hizo referencia a las políticas de gobierno compartidas en materia de seguridad, a las estrategias que se están ejecutando los cuerpos de seguridad de ambos países, ni a los resultados obtenidos hasta el momento.
Por la trascendencia del evento, era importante abordar con mayor detalle este punto, sobre todo porque los dos aspectos centrales que han sido condicionantes en materia arancelaria para la administración actual, son el combate al fentanilo y la reducción de la migración hacia Estados Unidos y porque el gobierno de Trump a finales de la semana pasada, anunció un ajuste en su estrategia de seguridad, en la que destaca la redistribución de recursos para el gasto militar, la presencia de sus fuerzas armadas en el hemisferio occidental y el uso de la fuerza letal. Su principal objetivo es contrarrestar la inmigración y el narcotráfico, y su condición de garantizar su seguridad y prosperidad.
De igual manera, hubiera sido interesante que la titular del Poder Ejecutivo, abordara la forma en la que las administraciones morenistas han aplicado su estrategia de seguridad, la continuidad que han tenido sus ejes rectores y los resultados positivos que han logrado durante los siete años que han gobernado, principalmente en el tema de homicidios.
Fueron precavidos. Es posible que hayan pensado que en este tema sus resultados no les ayudan mucho, que son cuestionables y pueden ser refutables, sobre todo porque en los siete años de gobierno de Morena, la suma de homicidios es de 232,830 casos. Estas cifras son superiores a las de la administración de Peña Nieto, que registró 156,066 homicidios y también son superiores a la suma de homicidios en las dos administraciones panistas (60,280 en la de Vicente Fox y 120,463 en la de Felipe Calderón).
En conclusión, el evento tuvo tintes partidistas, la participación de los representantes de las fuerzas armadas resulta cuestionable, quedó evidenciado que el evento fue para desviar la atención de las manifestaciones de inconformidad de la sociedad civil y el tema de la seguridad se interpreta que para Morena ni es de su interés, ni mucho menos prioritario.
El colofón de inseguridad en el evento del séptimo aniversario de la cuarta transformación en el poder fue la explosión de un coche bomba en el Estado de Michoacán y la detección de explosivos en Culiacán, Sinaloa (ha sido una actividad recurrente en los últimos días en esa entidad).
El gobierno federal debe ser más transparente con los temas de seguridad, debe aplicar políticas públicas y estrategias inclusivas, colaborativas y de mejora continua, debe ser objetivo en sus resultados, adoptar una postura imparcial, velar por la seguridad de toda la sociedad mexicana y dejar de lado las posturas populistas y los intereses partidistas.
Hagamos de la seguridad, una disciplina, una norma de conducta y un principio de observancia.





Oswaldo Alejandro
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Excelente artículo.
diciembre 8, 2025