Percepción de inseguridad no siempre refleja la realidad
Miguel Ángel Rodríguez Martínez
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), publicada por el INEGI el pasado 23 de octubre, registró que 58.1% de la población adulta, considera inseguro vivir en su ciudad, frente a 59.8% de junio de 2026 y a 63% de septiembre de 2025.
La percepción de inseguridad disminuyó significativamente en 10 ciudades, aumentó en 6 y en las otras 75 áreas urbanas no se registraron variaciones estadísticamente significativas.
Los resultados muestran comportamientos opuestos dentro de una misma entidad federativa. En Sonora, mientras Ciudad Obregón pasó de 82.4% a 69.8%, Hermosillo aumentó de 43.2% a 53.2 por ciento. En Sinaloa, Culiacán disminuyó de 90.8% a 81.6% y Mazatlán aumentó de 78.4% a 85.8 por ciento. Un comportamiento similar se registró en Tamaulipas, donde Reynosa pasó de 86.6% a 80.3% y Ciudad Victoria aumentó de 47.5% a 56.5 por ciento.
Estos resultados contrastan con condiciones de violencia que persisten en sus territorios. En Culiacán continúan los enfrentamientos entre grupos delictivos y agresiones contra instituciones de seguridad, de acuerdo con información de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Aunque Ciudad Obregón registró una disminución en la percepción de inseguridad, el municipio de Cajeme, al que pertenece, continúa presentando una elevada incidencia de violencia letal, de acuerdo con información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Entre las ciudades donde aumentó la percepción, destaca Mazatlán, donde el incremento coincide con la persistencia de enfrentamientos entre grupos delictivos, una elevada incidencia de homicidios y feminicidios, así como agresiones con drones y explosivos contra instituciones de seguridad.
En Hermosillo, el aumento coincide con un incremento de los homicidios dolosos en el acumulado de enero a septiembre, según los Comités Ciudadanos de Seguridad Pública de Sonora. En Lázaro Cárdenas, el aumento de la percepción coincide con la persistencia de violencia armada y el incremento de delitos como extorsión, robo a negocios y a transeúntes, de acuerdo con información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
La persistencia de elevados niveles de percepción de inseguridad también se observa en Irapuato y Chilpancingo. De acuerdo con las encuestas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Irapuato se mantuvo en el primer lugar nacional por tercer trimestre consecutivo, mientras que Chilpancingo pasó de 81.4% en junio a 86.9% en septiembre, ocupando el segundo lugar. Estos resultados muestran que, pese a las variaciones de los indicadores nacionales, la preocupación ciudadana por la inseguridad, permanece elevada en ambas ciudades.
Además de los contrastes identificados en ciudades, la disminución nacional de la percepción de inseguridad presenta diferencias frente a otros indicadores de violencia y delincuencia que, de acuerdo con datos oficiales, mantienen una incidencia elevada o persistente, como homicidios dolosos, feminicidios, desapariciones de personas, extorsiones y robos a transportistas.
La percepción nacional de inseguridad ha registrado una disminución sostenida durante 2026: pasó de 61.5% en marzo a 59.8% en junio y a 58.1% en septiembre, lo que representa una reducción acumulada de 3.4 puntos porcentuales, situación que en términos generales, constituye una buena noticia.
El contraste surge al comparar esta tendencia con estadísticas delictivas y exigencias de diversos sectores sociales que demandan mejores condiciones de seguridad, frente a elevados niveles de violencia y delincuencia que continúan afectándolos.
Por ello, la disminución de la percepción de inseguridad debe valorarse junto con la evolución de delitos y condiciones que prevalecen en cada territorio, pues una mejoría en el indicador nacional, no significa necesariamente que la población experimente una reducción equivalente de la violencia y la delincuencia en su vida cotidiana.
Hagamos de la seguridad, una disciplina, una norma de conducta y un principio de observancia.





