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Pemex y sus factores de riesgo

EL BAÚL AZUL

Miguel Ángel Rodríguez Martínez

El año 2026 no le ha sido muy favorable a Petróleos Mexicanos (Pemex). Durante los primeros cuatro meses se han suscitado varios siniestros entre explosiones, incendios y derrames, que han evidenciado la incapacidad de esta institución en la prevención de riesgos y en algunos de los casos, se ha tenido que lamentar la pérdida de vidas, personas lesionadas y el daño al medio ambiente.

En febrero, una explosión en un ducto en Loma Bonita, Oaxaca, dejó como saldo 3 muertos y 4 lesionados. En marzo, el desbordamiento de aguas aceitosas, provocó un incendio a inmediaciones de la barda perimetral de la refinería de Dos Bocas, causando la muerte de 5 personas.

En abril, un derrame de petróleo, derivado de la ruptura de un oleoducto cercano a la plataforma de Cantarell, afectó más de 600 kilómetros de litorales nacionales entre los Estados de Veracruz y Tamaulipas, provocando contaminación y muerte de fauna marítima.

En este mismo mes se produjo otro derrame de residuos químicos en aguas de Poza Rica y Coatzintla, Veracruz, un incendio en la planta coquizadora de la refinería de Dos Bocas y un conato de incendio en la refinería de Tula, Hidalgo. Aunado a estos siniestros, también hay una constante en las tomas clandestinas que derivan en el robo de grandes cantidades de combustible diariamente.

Estos incidentes muestran un patrón de deficiencias y mala calidad en la aplicación de los procesos de operación de los sistemas industriales, derivados de problemas técnicos, estructurales, así como de fallas, errores y omisiones de los propios trabajadores.

Desde el punto de vista técnico, tenemos que tomar en cuenta que la mayoría de las instalaciones de Pemex son muy añejas, por lo que el problema puede centrarse en infraestructura envejecida, dañada y obsoleta, así como en la falta de programas de mantenimiento preventivo. En el caso de la refinería de Dos Bocas, que es de reciente creación, el problema puede estar centrado en materiales de mala calidad y una instalación deficiente.

En el ámbito operativo, el problema se centra en la falta de aplicación de las normas oficiales de prevención de riesgos y seguridad, en la carencia de protocolos específicos de seguridad, en una deficiente aplicación de las normas y protocolos, y en la incapacidad de los equipos de respuesta inmediata, ya sea por desconocimiento o falta de equipo para contener de manera oportuna siniestros, urgencias y emergencias.

En lo que respecta al factor humano, surgen aspectos relevantes como las limitaciones de sus capacidades y habilidades por la falta de capacitación y especialización, la falta de interés por realizar su trabajo de manera eficiente y eficaz, por la fatiga laboral, derivada de exceso de trabajo, por las malas condiciones de las instalaciones y el equipo de trabajo, por un ambiente laboral poco saludable y por la falta de un sistema de gestión adecuado.

Hay otros factores externos que impactan en estos siniestros, pero sobre todo que debilitan los recursos materiales y sistemas tecnológicos, como son las condiciones climatológicas y la manipulación ilegal de ductos, oleoductos e inclusive de las propias instalaciones de la empresa productiva del Estado.

Estos factores nos llevan a pensar que las explosiones, incendios, derrames, robo de combustible, fallas en la infraestructura y en la cadena de suministro, seguirán presentándose como incidentes menores, graves y críticos, en tanto no se atiendan las causas reales, se mejore y sustituya la infraestructura obsoleta, se lleve a cabo de manera programada su mantenimiento preventivo, se apliquen de manera correcta los procesos y protocolos de operación y seguridad industrial, pero sobre todo, que se aplique una política institucional preventiva y transparente, en lugar de ser reactivos ante los siniestros que se presentan y oculten los incidentes.

De lo contrario, seguirá siendo recurrente ver cómo estos siniestros ponen en riesgo la integridad física y salud de trabajadores y de la población, cómo se va colapsando la infraestructura y sistemas tecnológicos de Pemex, deteriorando la reputación de la institución, incrementando sus costos de operación, afectando la producción y finanzas internas, además de dañar el medio ambiente.

Hagamos de la seguridad, una disciplina, una norma de conducta y un principio de observancia.

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Es experto en planeación estratégica, gestión de riesgos y seguridad patrimonial, además de académico en la Universidad Panamericana

miguel.rodriguez@notiemp.com

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