Persiste la espada de Damocles sobre alfaristas
Ignacio de Loyola de la Cruz
Cuando en una primera o superficial lectura se interpretan los pequeños ajustes al equipo de mandos medios de la actual administración estatal, en donde el único cambio relevante fue en la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, podría considerarse que los alfaristas habrían respirado al menos otro año de evaluación o una especie de gesto de consideración por parte del Ejecutivo a su permanencia en el Gabinete.
La realidad es que solo les fueron concedidos 90 días de gracia para recomponer el rumbo de sus respectivas encomiendas o de lo contrario, “la Semana Santa me gustó para que te vayas…” Así se las cantaron lemusistas a todos los cuadros alfaristas que siguen en franca confrontación con sus propios correligionarios en aras de salvar única y exclusivamente su pellejo, cuando lo que debieron hacer todo este tiempo es reagruparse y blindarse.
Ni es un gesto político al dueño de la franquicia naranja, ni tampoco una grata concesión a quienes tuvieron que mostrar en el último año lealtad a Pablo Lemus, en una jugada maestra que pareciera demostrar quién manda en la administración actual y la oportunidad perfecta para que se terminen de destruir los Tlajoboys en este primer trimestre del año 2026 y así lleguen bocabajeados hacia las decisiones internas con rumbo a las elecciones intermedias del año 2027 con pronósticos muy reservados.
Sin embargo, la lectura hacia el exterior pareciera resultar más favorable para Morena puesto que podría encontrar a un Movimiento Ciudadano más fragmentado que los mismos cuatroteístas y en consecuencia, recuperar todas las alcaldías pendientes de controlar en el área metropolitana de Guadalajara.
De esta manera, habría la justificación perfecta para sepultar al alfarismo de Jalisco de una vez por todas y dejarle la cancha libre a los lemusistas o en su defecto, Carlos Lomelí llegará a la Gubernatura en un camino pavimentado.




