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Impacto de las amenazas cibernéticas en México

EL BAÚL AZUL

Miguel Ángel Rodríguez Martínez

La firma mundial Check Point Software, en su informe global del primer trimestre del 2025, señala que las ciber amenazas a nivel global tuvieron un incremento de 47% en comparación con el primer trimestre del 2024. Los rubros que se vieron afectados fueron educación, administración pública y telecomunicaciones.

La misma firma refiere para México, el incremento de las amenazas financieras en el primer trimestre del año, aumentó 78% afectando principalmente a los sectores industrial, automotriz, manufacturas, salud, transporte y logística.

Hay otros datos que destacan que nuestro país mantiene un aumento exponencial de ciberataques y que en lo que va del 2025, el incremento es de 45%, estadística que representa 20% al alza si se compara con la registrada en el 2024, que fue de 25 por ciento.

Estos datos permiten destacar, por una parte, que el objetivo que persiguen los ciberdelincuentes es la obtención de información, datos personales y patrimonio de los usuarios y por otra, nuestro país ha dejado de considerar a la ciberseguridad como una necesidad prioritaria, se ha visto indiferente en la inversión de sistemas y en la aplicación de procesos de ciberseguridad, sobre todo en la promoción de una cultura de prevención y ciberseguridad.

Esta situación resulta preocupante, sobre todo si consideramos que estamos en los tiempos en los que la inteligencia artificial, ha logrado la penetración social y se ha posesionado como una herramienta indispensable en el trabajo de las instituciones públicas, del sector financiero y empresarial, así como en las organizaciones de la sociedad civil e, inclusive, en las actividades personales de los ciudadanos.

Queda claro que existen estructuras que están diseñadas para realizar acciones maliciosas en el entorno digital y que tienen como finalidad comprometer la confidencialidad, integridad y disponibilidad de la información y de los datos personales, hacerse del patrimonio de los usuarios o impactar de manera negativa en su integridad física, moral y psicológica. Esto en otras palabras, representa amenazas cibernéticas que son parte de nuestra realidad y que diariamente aumentan considerablemente.

Ante esta situación, resulta evidente que existen vulnerabilidades críticas en la infraestructura tecnológica. Están motivadas por las carencias y debilidades de los sistemas informáticos, por el empleo de softwares obsoletos, por hardware dañados y no actualizado, por la falta de procesos de empleo y operación, por el diseño de configuraciones erróneas, por la falta de capital humano especializado, por errores humanos, la carencia de una cultura de prevención y sobre todo, por la falta de protocolos de control y seguridad.

Al combinar las amenazas cibernéticas y vulnerabilidades tendremos como resultado un caldo de cultivo que será siempre, la oportunidad que esperan los ciberdelincuentes para lograr sus propósitos. En otras palabras, hablamos del factor riesgo que existirá siempre en la ciberseguridad y que, por las condiciones descritas para México, se puede considerar que tendrá como una constante un nivel alto, que habrá una permanencia en su probabilidad de ocurrencia y que el impacto que tendrá en la institución, organización o persona que sea objeto de la amenaza cibernética, estará catalogado por lo regular como severo. De esa naturaleza es la situación de la ciberseguridad en nuestro país.

Estamos ante un gran reto para mejorar los niveles de protección y ciberseguridad. Lo más importante es que en los sectores público, privado, social y que las propias personas, asuman el compromiso de generar una cultura proactiva de ciberseguridad, que estén interesados en lograr mejoras en este campo, que hagan las inversiones necesarias para contar con la infraestructura adecuada, que dispongan y apliquen políticas, procesos y protocolos adecuados, que cuenten con el capitán humano especializado y con el perfil adecuado para orientar los esfuerzos de la ciberseguridad y que todas las actividades que se desarrollen en esta área tengan como principio básico, la seguridad. Si se logra de manera homogénea está dinámica, aunque sea a pasos pequeños, lograremos grandes avances para nuestro país.

Hagamos de la seguridad, una disciplina, una norma de conducta y un principio de observancia.

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Es experto en planeación estratégica, gestión de riesgos y seguridad patrimonial, además de académico en la Universidad Panamericana

miguel.rodriguez@notiemp.com

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