Contigo ni a dobles, ni a medias
Natalia Naveja
Hay parejas que terminan porque se acabó el amor, otras porque apareció alguien más y unas cuantas porque, después de hacer cuentas, descubrieron que la relación ya no era rentable. En el tenis, parece que la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) está considerando una de esas últimas opciones.
La organización estudia cambios para 2028 que podrían reducir los cuadros de dobles en varios torneos y modificar la distribución de los premios económicos. Más de 150 jugadores y exjugadores han pedido reconsiderar la propuesta. Parece que alguien revisó la cuenta y decidió que en esta relación hay demasiadas personas sentadas a la mesa.
Los especialistas en dobles llevan años compartiendo escenario con las grandes figuras del tenis, aunque casi siempre les toca la mesa del fondo. Mientras los jugadores individuales acaparan portadas, contratos millonarios y buena parte de la conversación deportiva, las parejas de dobles parecen tener que presentar su currículum cada temporada para demostrar que merecen seguir invitadas.
La ATP quiere ajustar sus cuentas, pero el asunto tiene su gracia. Si un restaurante tiene poca clientela, puede intentar mejorar el menú, cambiar la decoración o contratar a alguien que sepa promocionarlo. También puede despedir al mesero, reducir las mesas y presumir que ahora tiene menos gastos. La cuenta saldrá distinta, desde luego, aunque eso no significa que el negocio vaya mejor.
Con los dobles ocurre algo parecido. Si generan menos atención, reducir sus espacios no parece la manera más emocionante de despertar el interés del público. El tenis necesita espectáculo, y esta modalidad tiene de sobra, estrategia compartida, reflejos, coordinación y jugadas que difícilmente se disfrutan igual en un partido individual. Tal vez el problema no sea que el producto no funciona, sino que no ha recibido la misma vitrina.
La ATP tiene derecho a revisar su modelo económico. Lo que no debería hacer es presentar cualquier recorte como una solución automática. Si quiere más público, también necesita preguntarse cómo construirlo, en lugar de reducir espacios y esperar que las cuentas cuadren por arte de magia.
Al final, en toda relación hay conversaciones incómodas sobre dinero, compromisos y prioridades. Pero si la ATP ya decidió que los dobles ocupan demasiado espacio, más vale que explique qué piensa hacer con las sillas vacías. Porque si el amor por los dobles ya no alcanza para mantenerlos dentro del presupuesto, al menos que no nos vendan la ruptura como una estrategia para fortalecer la relación.





