¡Alto, somos periodistas, no disparen!
Club de Periodistas de Jalisco
La situación enfrentada este fin de semana a las afueras de Casa Jalisco revela que por más adiestramientos y orientaciones que se les ofrecen a los policías, y a pesar de que muchos de ellos conviven todos los días en las coberturas de nota roja con los comunicadores, parecen no distinguir todavía quienes ejercen el periodismo a diario con respecto a los manifestantes que documentan sus actividades con equipamiento similar a las de empresas informativas.
La gran mayoría de los profesionales informativos portan sus respectivos chalecos identificativos, al igual que sus gafetes que los acreditan como periodistas, sin embargo, siguen tratándolos de la misma manera que aquellos militantes que son parte de la organización de marchas y manifestaciones, completamente ajenos a las tareas de difusión de hechos informativos que interesan a las distintas audiencias.
Más pareciera que la instrucción es reprimir y violentar a todos aquellos que porten una cámara fotográfica, un celular e incluso una cámara profesional de video o televisión, sin importarles su origen, representación y razón de documentar lo sucedido en torno a una situación de reclamo o demanda a las autoridades.
No se trata de menospreciar o diferenciar en sí mismo a los que documentan las acciones, hechos o resultados de sus propias acciones de protesta o manifestación, pero sus objetivos, propósitos o intenciones son completamente distintas a la función periodística que ejercen los profesionales de la información que jamás asumen un papel beligerante o de combate a las autoridades o instituciones.
Muchos compañeros informadores resultaron seriamente afectados e incluso algunos de ellos detenidos temporalmente en medio de la refriega registrada alrededor de la residencia oficial jalisciense, así como también reportaron afectaciones a su equipamiento técnico de cobertura (que muchas de las veces ni siquiera son propiedad de las empresas noticiosas, como lo hemos referido anteriormente), cuando su único objetivo en esa manifestación era acopiarse de información sobre lo sucedido para informar a sus respectivos lectores, radioescuchas, televidentes y/o cibernautas.
La demanda de protocolos de actuación de las autoridades frente a los profesionales de información, en situaciones críticas como manifestaciones o hechos policiacos de riesgo, ha sido una demanda recurrente por décadas (más intensamente desde la batalla contra los globalifóbicos en el 2004) sin que hasta la fecha ninguna autoridad estatal o municipal haya asumido su respectiva responsabilidad… esperemos que ahora sí se aproveche la terrible experiencia enfrentada para poner fin a los ataques contra miembros de la prensa en Jalisco.




