Lograr independencia empresarial de una vez por todas
Moisés Mora Cortés
Una buena manera de celebrar nuestro espíritu independentista, es también luchar por lograrlo en el seno de las empresas, y ya no depender de los clientes y proveedores para poder maniobrar financieramente, como la gran mayoría lo hace, incluyendo también de manera sorprendente, grandes empresas y corporativos institucionales que se presumen sólidos y fuertes.
Es terrible que sigan amarrados unos con otros para honrar sus compromisos y que se use dicha circunstancia como pretexto para incumplir con las responsabilidades adquiridas, cuando existen infinidad de mecanismos de financiamiento para operar sanamente esos procesos.
También se condicionan los pagos de servicios, impuestos, proveeduría y demás compromisos a periodos que van desde 30 y hasta 180 días, aunque ya se hubieran disfrutado y usufructuado insumos, materias primas, servicios e incluso cargas fiscales, ya no digamos el recurrente pago tardío de salarios, prestaciones y hasta vacaciones, en un auténtico jineteo de recursos ajenos, que corresponden más a agiotistas y tracaleros que en verdad a empresas hechas y derechas.
Vaya, recientemente trascendió que varios corporativos, comercios e industrias han omitido el pago de agua potable por décadas, algunos otros también se roban la energía eléctrica y huachicolean la disposición de carburantes y energéticos, como si fueran tianguistas o mercaderes informales.
La formalidad e independencia financiera se forja desde el arranque de una entidad de negocios, fondeado en suficiencia para asumir puntualmente todos los compromisos contraídos y por contraer, manteniéndose alejado de las tentaciones de financiar operaciones a costa de clientes, proveedores y hasta empleados.
En verdad se sorprendería saber de las malas prácticas de una buena cantidad de empresas, instituciones y corporativos industriales emblemáticos que incurren en ese tipo de pésimas operaciones que han convertido en una pesadilla su relación con el ecosistema financiero en que están involucrados, cuando la regla dicta que debe anteponerse el orden, disciplina, responsabilidad y palabra comprometida, para en consecuencia ejercer una verdadera y efectiva independencia empresarial.




