Un candidato en cada hijo te dio…
Ignacio de Loyola de la Cruz
Ahora que andan de moda las pre-pre-precampañas políticas y por ende, los suspirantes a diversos cargos de elección popular, por parte de todas las banderas partidistas que se pueda imaginar, renacen aquellas frases populares de que “un candidato pobre, no es más que un pobre candidato”, e incluso aquella famosa expresión nacionalista, de que “… un candidato en cada hijo te dio…”, casi rememorando las estrofas del himno nacional,
Efectivamente en cada militante de partido, ellos mismos aseguran, existe un candidato potencial a un cargo popular, cuando la ingenuidad los toma por asalto, toda vez que nunca llega aquel más popular o más competente de entre los integrantes partidistas, ni el más puro, ni más sano, sino siempre el más cercano a la cúpula del poder, por más malandro o corrupto que sea.
Un filtro efectivo, aunque también engañoso y muy procurado por los izquierdistas de Morena, es la encuesta, sin embargo, de todos es sabido que dicho instrumento lo gana, quien lo paga, así que tampoco es una alternativa muy confiable que digamos… eso incluye las elecciones lopezobradoristas a mano alzada, por supuesto.
Otros institutos políticos más le apuestan a los acarreados por asamblea o número de afiliados que respaldan un abanderamiento, cuando también ahí el dinero o los intereses mutuos, juegan un papel preponderante en la elección.
Por supuesto, se encuentra la designación directa por parte de las personalidades decisoras de los partidos, llamándolos incluso “candidatos de unidad”, cuando la realidad dibuja una situación totalmente opuesta a ese significado, en donde el militante sigue siendo el más ignorado o menospreciado en las decisiones.
Es así como todavía hay aspirantes ilusorios que creyendo que por su hermosa cara o escultural cuerpo los van a elegir, cuando todos sabemos que prácticamente ningún medio de comunicación difunde absolutamente ninguna noticia de suspirante alguno que no sea cliente, aliado o socio comercial, por lo que toda información que hoy en día les presenten de personalidades pulcras, íntegras o con características sobrehumanas, en realidad son noticias perfectamente pagadas o subvencionadas para que las audiencias los vean, conozcan o reconozcan, por si alguna encuesta o dedignación se les atraviesa.




