Bomba de tiempo para consumidores del Grupo Zeta Gas
Moisés Mora Cortés
Más de 12 años de disputas legales por el control accionario del corporativo juarense Grupo Zeta Gas llevan a sus consumidores residenciales e industriales a graves riesgos, no tan solo por el deficiente suministro y servicio que brindan, sino también por las condiciones en que lo otorgan con cilindros sin mantenimiento alguno en la última década, así como unidades en críticas circunstancias que han incurrido en los más graves accidentes en la historia del país, sin que ninguna autoridad meta freno y orden al respecto.
Y es que a la muerte de Miguel Zaragoza Fuentes, su creador y fundador, evidentemente la esposa que vivió prácticamente toda su vida con el magnate y de alguna manera hizo posible que se desarrollara el mayor corporativo comercial de gas licuado e industrial, Evangelina López Guzmán, reclamó y le dieron la razón en los tribunales para conservar la mitad de los activos, acciones y bienes del Grupo Zeta Gas y sus filiales más conocidas como Tomza, y otras más en diferentes ciudades de la República.
Sin embargo, la parentela también intervino e impugnó esa medida jurídica que a la fecha sigue sin resolverse, o a medias en algunos de sus aspectos, con lo que prácticamente la administración se ha llevado a control remoto, con pinzitas y hasta en medio de disputas y enfrentamientos con sus directivos, al grado tal que hoy en día se encuentran con el más mínimo nivel de trabajadores (muchos han renunciado en el camino por los malos tratos), con unidades sin mantenimiento ni riguroso control de seguridad, a extremos grados que se han suscitado infinidad de accidentes en hogares, negocios y empresas, así como en la vía pública, avenidas y carreteras, con funestas consecuencias de decenas de fallecidos y otros tantos heridos sin asumirse las responsabilidades respectivas a plenitud.
Aquellos desastres y más graves conflagraciones que Usted recuerda, incluyendo por supuesto el de la ciudad de México, en la populosa Iztapalapa, tienen que ver con esa situación de desatención, descuido e irresponsabilidad por parte de sus principales funcionarios que únicamente se interesan por los ingresos, pero jamás por los gastos a que están obligados para mantener en condiciones seguras el suministro que brindan del energético a lo largo y ancho del país al ser todavía el principal comercializador del carburante en México… Urge que intervengan las autoridades y sancionen y prevengan más escenarios críticos de explosividad vinculada a esa empresa en el abandono.




