Urge empatía laboral de medios con sus periodistas
Club de Periodistas de Jalisco
Los periodistas también son de carne y hueso, tienen sentimientos y emociones, no son tan fríos, distantes e inalcanzables, como parecen; incluso se enferman (aunque se les tiene totalmente prohibido) y tienen familiares enfermos, en su mayoría de graves padecimientos que requieren atención permanente y medicamentos, de esos que sobran muchos en el sistema de salud mexicano.
Desafortunadamente a la gran mayoría de los medios de comunicación, particularmente los jaliscienses y capitalinos, esas circunstancias les importan menos que un lector, radioescucha, televidente o cibernauta; incluso llega a suceder que al percatarse que sus informadores enfrentan una situación de esas, más les cargan la mano con coberturas, encomiendas y tareas, como para obligarlos a huir de las redacciones, al fín que es campaña permanente de las áreas de recursos humanos y “desarrollo organizacional”, despedir personal.
En verdad, si quieren profesionales de la comunicación entregados y comprometidos, deben sentirse de igual manera en una empresa que los arropa, considera y entiende en ese tipo de circunstancias que no se buscan ni desean, pero que inevitablemente llegan a suceder intempestivamente.
Capítulo aparte merecen las periodistas que son madres, por supuesto, toda vez que de por sí es una tarea inmensa y sin tregua alguna, ahora imagínense con niños que atender en todas las áreas familiares de la educación, salud, deporte, entretenimiento y demás, incluyendo el hogar, el marido y su chamba.
Mañosamente y para evitarse “esa fatiga”, los medios de comunicación preponderan contratos por honorarios y en donde el profesional debe contar con todo el equipamiento necesario para producir noticias (nuevamente más ahorros para las empresas), y de pilón, pagan por nota realizada y difundida, con lo que si el periodista no trabaja, no percibe absolutamente ningún ingreso y en consecuencia tampoco cuenta con los mínimos derechos laborales.
Urge que los patrones mediáticos entiendan primero, que el ejercicio periodístico debe estar sujeto a las leyes laborales de máxima protección y remuneración profesional, con esquemas de seguridad personal y para su familia en proporción al riesgo que corren en sus actividades, pero sobre todo, ser más empáticos y considerados con sus empleados (no colaboradores) en sus afrentas familiares y retos de salud, sobre todo mentales y emocionales.




