¿Adiós a los medios tradicionales en el 2030?
Club de Periodistas de Jalisco
A la velocidad en que van las desapariciones de las redacciones informativas, junto con los cierres de periódicos, estaciones de radio y televisión en México y Jalisco, muy pronto nos quedaremos sin los medios de comunicación tradicionales como los conocimos en el último siglo, si es que no un poco antes de que inicien las campañas del año 2030.
Efectivamente hoy en día no hay medio informativo que resista (claro está, a consideración de sus empresariales dueños, expertos en asuntos comerciales y sin interés alguno por servir a la comunidad noticiosamente) hasta el próximo proceso electoral del 2027, mucho menos la presidencial que se antoja competida a la luz de los terribles tropiezos de los actuales gobernantes.
Más aún con la denunciada simbiosis de varios corporativos nacionales y regionales, que apalabrados con el poder, mantienen apenas con tanque de oxígeno sus gustos y excesos, pagando las consecuencias sus respectivas áreas de noticieros cada vez más famélicas, literalmente sostenidas con practicantes y prestadores de servicio social, porque ya ni los aprendices se acercan.
De esa manera se socava terriblemente un derecho humano fundamental e incluso incumple con las obligaciones a las que concesionarios y permisionarios tienen que cubrir para seguir disfrutando de ese privilegio a nombre y costa del pueblo de México, mientras que en el caso de la prensa escrita, la irresponsabilidad se dirige a sus anunciantes, lectores y suscriptores, con lo que la indiferencia y menosprecio a quienes les otorgan vida con su consumo, es a todas luces inaceptable e inadmisible.
Muchos son los casos de empresarios de la radio y la televisión, e incluso de diarios, semanarios y revistas, que se volvieron multimillonarios explotando a más no poder a anunciantes y audiencias, mismos a los que ahora dejan abandonados porque ya no les son suficientes para sus exacerbadas ambiciones y excesos, por lo que bien convendría que se les enjuiciara por el sobre-lucro que emprendieron con esas consideraciones, aquellos a vista de todo el mercado que así lo hicieron, a excepción por supuesto, de los escasos que no abusaron ni se enriquecieron a espaldas de sus clientes y públicos.




