Cuando veas las barbas de tu vecino cortar…
Ignacio de Loyola de la Cruz
Sin duda alguna, pon las tuyas a remojar… y eso por supuesto se dirige hacia quienes también protegen a competidores de los sinaloenses que adicionalmente a sus actividades delictivas, tienen jurisdicciones e intereses en los ámbitos de la minería, farmacéutica, playas y turismo añadido, asignaturas de especial atracción para el gobierno político-empresarial de Donald Trump, quien ya ha demostrado varias veces que sus dichos siempre llegan a los hechos, y aunque con actitudes de fanfarronería, siempre cumple.
Y es que naturalmente, no es que la CIA, la DEA, el FBI o el Homeland Security sean apasionados defensores de la ley y la justicia, o preocupados interventores del creciente envenenamiento (vía drogadicción) de sus comunidades, sino que todo obedece a una preponderante estrategia económico-financiera que garantice la supervivencia energética y de materia prima para lo que resta del siglo para los estadounidenses.
Así que los argumentos de corrupción y complicidad de las autoridades de todos los niveles gubernamentales de México con organizaciones delictivas son meros pretextos para intervenir en naciones extranjeras a cambio de petróleo, litio, gas, minerales raros, y ¿por qué no?, hasta incidencia política.
Evidentemente es una nación sana sin desviaciones, abusos y excesos, en donde prepondera el estado de derecho y se respeta a las instituciones, no tendrían condiciones para abrirle la puerta a una nueva Doctrina Trump, sin embargo, en nuestro territorio en el que se mantiene la Ley de la Selva todo puede suceder, incluyendo una intervención armada al estilo Maduro, con los añadidos de disolución del TMEC, como ahora lo conocemos, mientras se protege a impresentables de la política (no hay búnker infalible para los gringos) con terribles impactos a la estabilidad gubernamental, a sectores productivos y con ello, a empresarios, trabajadores y sus propias familias.




