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Ragú, mariachis y champagne

MÁS ALLÁ DEL MARCADOR

Natalia Naveja

El Gran Premio de México vuelve esta semana con una combinación que promete dar de qué hablar. Kimi Antonelli podría obtener su primer campeonato mundial con tan solo 20 años, Checo Pérez regresa a casa y el Autódromo Hermanos Rodríguez se prepara para convertirse, una vez más, en fiesta y algarabía. Pero entre los mariachis, el ragú y el champagne, vale la pena recordar cuál debería ser la verdadera atracción de la Fórmula 1.

La expectativa está servida. Sin embargo, más allá de la posibilidad de presenciar una coronación, vale la pena preguntarse qué es lo que realmente nos hace vibrar con este deporte y mantenernos al filo del asiento. ¿Las historias que se cuentan fuera de la pista o lo que sucede cuando se apagan los semáforos y veinte y dos pilotos comienzan a pelear por una posición?

La categoría ha entendido que el espectáculo no termina cuando cae la bandera a cuadros. El paddock, las rivalidades, declaraciones e historias personales de los pilotos mantienen viva la conversación durante toda la semana. Las marcas aprovechan cada espacio para vender experiencias y las redes sociales convierten cualquier gesto en noticia. El negocio funciona, si, pero ¿en qué momento comenzamos a prestar más atención a lo que ocurre fuera de la pista que a lo que sucede dentro de ella?

Un safety car puede cambiar el destino de una carrera, una parada en pits puede costar un podio y una decisión equivocada desde el muro puede echar por tierra todo un fin de semana. La Fórmula 1 es estrategia, ingeniería y talento, pero también riesgo e incertidumbre. No necesita fabricar rivalidades cuando la propia competencia puede regalar momentos memorables.

La Fórmula 1 no necesita inventarse el espectáculo. Basta recordar aquella defensa de Sergio Pérez frente a Hamilton en Abu Dabi, en 2021, cuando el mexicano le permitió a Max Verstappen recuperar terreno en la lucha por el campeonato. Aquella danza entre los dos pilotos de Red Bull, con Checo defendiendo cada metro y Max esperando su oportunidad, nos recordó que la estrategia, el talento y trabajo en equipo pueden regalarnos momentos que ninguna campaña publicitaria sería capaz de producir.

Por eso, el regreso de Checo con Cadillac despierta tanta expectativa, aunque el cariño de la afición no garantice resultados. La escudería necesita demostrar que puede transformar su inversión y sus ambiciones en competitividad. Sabemos que una marca puede conquistar titulares desde el paddock, pero ganarse un lugar entre los mejores, exige decisiones acertadas, desarrollo y consistencia.

La Fórmula 1 no tiene que elegir entre negocio y deporte. El problema aparece cuando confundimos llenar las gradas con ofrecer una gran carrera, o generar conversación con construir un equipo ganador.

Porque la parrilla puede convertir un Gran Premio en un acontecimiento, pero no todo acontecimiento construye una historia. Entre el glamour, las celebridades y las estrategias de marketing, no perdamos de vista que la esencia de este deporte debería estar en los adelantamientos, las decisiones estratégicas y los pilotos que se juegan todo en el asfalto.

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Es publirrelacionista y comunicóloga, enfocada en medios publicitarios y marketing. Apasionada por el deporte y los eventos, su interés por la comunicación la ha llevado a encontrar en el periodismo deportivo, una forma de compartir su visión, analizar la actualidad deportiva y contar las historias que conectan al deporte con las personas.

natalia.naveja@ntiemp.com.mx

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