Trascienden González Íñigo en la Serie del Caribe
Ignacio de Loyola de la Cruz
Una de las familias empresariales más insignes de Jalisco, sin duda son los González Íñigo, que no solo en el ámbito ideológico y gremial han forjado a innumerables generaciones de emprendedores, sino que también en los negocios han dejado huella, al igual que también ahora lo han hecho en el ámbito deportivo, con sus Charros de Jalisco al llegar al triunfo magnánimo del béisbol en la Serie del Caribe.
Don José Luis y Juan Carlos, al igual que sus respectivos hijos Luis Alberto González González e Íñigo González Covarrubias, con el apoyo de las autoridades locales y sus pares patrocinadores, han logrado insertar esa práctica deportiva en esta capital jalisciense y formado una cada vez mayor audiencia entre los jóvenes y sus familias.
Si bien su influencia en la cúpula patronal, escuela ideológica por excelencia como lo es la Coparmex Jalisco, al igual que en el mercado agropecuario regional es indiscutible, ahora han conquistado un territorio nada fácil de manejar y complejo de mantener financieramente, que bien merece su honra por parte de la comunidad tapatía.
Afortunadamente también están forjando escuela en las mismas instalaciones de Zapopan, que bien convendrían dejárselas en su control, porque han dejado manifiesto su compromiso con ese deporte y colocar a la entidad en la mira internacional por su equipamiento, mantenimiento y desarrollo.
A diferencia de los otros centros deportivos públicos que operan las autoridades (algunas de ellas también con concesiones privadas) y que no precisamente guardan decoro, excelencia y seguridad en sus entornos, en donde varios de los cuales, prepondera la comercialización de sexo, drogas y alcohol con la complicidad de la mayoría de los respectivos administradores del CODE Jalisco y sin vigilancia policial alguna, (especialmente en el Deportivo López Mateos) por lo que bien haría Pablo Lemus en entregar ese estadio a los extraordinarios e históricos Charros de Jalisco.




