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Los datos del INEGI y el efecto Tapalpa

EL BAÚL AZUL

Miguel Ángel Rodríguez Martínez

El INEGI publicó su Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) correspondiente al primer trimestre del presente año y destaca que 61.5% de la población mayor a 18 años considera inseguro vivir en las ciudades en las que radica. Este dato resulta relevante y positivo, si lo comparamos con las encuestas de los últimos trimestres de 2025 y 2024, en donde resulta evidente una reducción de 2.3 puntos porcentuales y de 4 décimas porcentuales, respectivamente. Bajo esta premisa hay que reconocer el trabajo que se está haciendo en el gobierno federal en esta materia.

Pero cuando se compara con la encuesta del tercer trimestre de 2024, información que corresponde a la administración federal anterior, la diferencia es negativa. Son 3.1% por encima, lo que significa que, a pesar de los esfuerzos realizados por la administración federal, no se ha logrado reducir la percepción de inseguridad a los niveles que se encontraban, cuando las actuales autoridades tomaron posesión de su cargo.

Vamos a las áreas urbanas que tuvieron mayor incremento en la percepción de inseguridad. Puerto Vallarta, Jalisco, tuvo un incremento de 27.9%, al pasar de 32 a 59.9%, Zapopan creció 16.1% y que pasó de 54.7 al 70.8%, mientras Tepic aumentó 6%, pasando de 37.9 a 53.9 por ciento.

Estos datos reflejan un efecto directo y negativo, a consecuencia del operativo militar que se realizó en el municipio de Tapalpa, Jalisco, el 22 de febrero de 2026 y en el que murió el líder de uno de los principales grupos delictivos del país.

Hay tres factores centrales en este tema. El primero tiene que ver con los hechos violentos que se detonaron en diferentes Estados del país. Jalisco fue el epicentro, pero Puerto Vallarta y el área metropolitana de Guadalajara, principalmente Zapopan, fueron las ciudades en las que se concentró la mayor cantidad de personas armadas, bloqueos carreteros, incendio de vehículos y tiendas de autoservicio, así como los mensajes de pánico.

El segundo factor que no es menos importante tiene que ver con percepción sobre la escasa presencia de las fuerzas federales y locales de seguridad, así como la poca información que hubo de su parte hacia la población. Esta situación derivó en incertidumbre, preocupación y temor, así como en comentarios sobre su incapacidad para retomar el control de las zonas afectadas y en la falta de confianza que generaron en la sociedad.

El tercer factor se relaciona con el repunte de la violencia que se ha generado con motivo de las acciones que actualmente realizan las fuerzas federales de seguridad para combatir a los grupos delictivos en la región.

En conclusión, los datos del INEGI muestran un panorama contradictorio. Si bien se observa una ligera mejora en la percepción de inseguridad en comparación con los trimestres más recientes, aún no se alcanzan los niveles registrados al inicio de la actual administración, lo que evidencia que los avances han sido limitados.

El efecto Tapalpa motivó el incremento significativo de la violencia en las ciudades clave de Jalisco, evidenció probables errores en la planeación del operativo, en la coordinación interinstitucional y en la comunicación social. También impacto de manera negativa en la percepción de inseguridad por parte de la sociedad, precisamente la que radica en dos ciudades que serán fundamentales para la atracción turística durante el mundial de futbol, que está a días de celebrarse en nuestro país.

Por otra parte, la falta de presencia visual y de una comunicación asertiva de parte de las autoridades, generaron la incertidumbre y preocupación de la población y debilitaron la confianza social hacia las autoridades de los tres órdenes de gobierno.

Por último, estos elementos indican que, aunque existen esfuerzos por mejorar la seguridad, todavía persisten retos importantes en la estrategia de seguridad del gobierno federal, particularmente en la gestión de crisis, la contención de la violencia y reconstrucción de la confianza ciudadana.

Hagamos de la seguridad, una disciplina, una norma de conducta y un principio de observancia.

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Es experto en planeación estratégica, gestión de riesgos y seguridad patrimonial, además de académico en la Universidad Panamericana

miguel.rodriguez@notiemp.com

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