Entre los dichos y la percepción de inseguridad
Miguel Ángel Rodríguez Martínez
El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) federal, estuvo presente en el Senado de la República y reportó avances y resultados de la estrategia de seguridad, derivada del Primer Informe de Gobierno de la titular del Ejecutivo de la Unión.
Del discurso destaca la reducción de 32% en homicidios dolosos, detención de objetivos prioritarios, desarticulación de células delictivas, aseguramiento de armas, droga y más de 1,500 laboratorios clandestinos, resultado de trabajos coordinados en el gabinete de seguridad, de operativos conjuntos con las fuerzas armadas, así como de las reformas legislativas por parte del Congreso de la Unión.
Otro dato que llamó la atención fue la respuesta que dio a los cuestionamientos sobre la efectividad de la política de seguridad, en el sentido de que se ha logrado debilitar a los cárteles de la droga, que los resultados son medibles y la estrategia está funcionando en la disminución de delitos como en desarticulación de estructuras criminales.
Respecto a la reducción de los homicidios dolosos, si tomamos como punto de referencia los 94 homicidios al día de la administración anterior, los 78 homicidios diarios, al cierre de los primeros cien días de gobierno actual y el promedio de 51.2 homicidios dolosos diarios que están registrados en el reporte que diariamente pone a disposición de la ciudadanía la SSPC, es evidente que hay una reducción considerable en este rubro y por ser cuantificable es medible.
En el mismo sentido se pueden medir los resultados obtenidos en operativos conjuntos, ya que tanto delincuentes detenidos como armas, drogas y laboratorios asegurados, suman en la estadística y en el cumplimiento de metas y objetivos.
Bajo esta perspectiva tiene razón el encargado de la seguridad del país, por lo que el reconocimiento debe ser plural para los titulares de las diferentes instituciones del Estado y sobre todo de las personas que participan en las fases de planeación, ejecución y control del concepto operativo.
Lo que resulta contradictorio a su informe, genera dudas y motiva cuestionamientos en la efectividad de la política de seguridad, es la percepción que tiene la población sobre las condiciones de inseguridad en los lugares en que viven y se evidencian en las Encuestas Nacionales de Seguridad Pública Urbana que publica de manera trimestral el INEGI. También, por su propia naturaleza, se convierte en el talón de Aquiles del gobierno federal y en el tema de contrapeso a la estrategia comunicacional generada en redes sociales y en la que se promueve desde hace varios meses, la imagen positiva del titular de la SSPC.
Vayamos a los resultados de las encuestas del 2025. En el primer trimestre, la percepción de inseguridad registrada fue de 61.9%, en el segundo trimestre subió dos puntos porcentuales y se ubicó en 63.2% y en el tercer trimestre del año, el porcentaje en la percepción de inseguridad, únicamente bajo dos décimas, manteniéndose en 63 por ciento. Un nivel de riesgo “ALTO” que refleja la vulnerabilidad de la población ante eventos peligrosos de la delincuencia organizada.
Lo anterior nos lleva a pensar si la prioridad de la estrategia de seguridad del gobierno actual, realmente es la atención de las causas, ya que en la realidad de los hechos no se percibe que se atiendan los problemas estructurales que presentan los sectores educativos y de salud. En el campo económico, no logrado consolidarse el plan de inversiones, probablemente la causa principal, sea la incertidumbre generada por las inconsistencias de la reforma judicial y por la actuación deficiente de jueces y magistrados electos, así como por el abandono precipitado de otros tantos.
En el ramo social, si bien los programas actuales tienden a ser una ayuda obligada del Estado, no hay en la esencia, un plan de desarrollo que sea orientado a encaminar a la sociedad apoyada a que transiten y puedan lograr mejores niveles de vida a través de actividades lícitas y para que se pueda recuperar la inversión realizada, que por cierto, resulta aportación de los contribuyentes quienes, de acuerdo con las políticas hacendarias del próximo año, seguirán siendo el mercado cautivo para la recaudación fiscal.
Si estas políticas no se logran atender o consolidar en el corto plazo, difícilmente habrá un impacto positivo en el entorno de la seguridad ciudadana.
Hagamos de la seguridad, una disciplina, una norma de conducta y un principio de observancia.




