Inaceptable burocracia en organismos empresariales
Moisés Mora Cortés
Una de las quejas recurrentes en el medio empresarial y por las que se niegan a afiliarse o asociarse a las diversas cámaras u organizaciones del sector privado, es que la burocracia (inclusive altiva y ofensiva) persiste incluso en esas instancias que constantemente reclaman ese mismo tipo de prácticas en las instituciones gubernamentales.
Y por si fuera poco, las mismas cuotas para integrarse se han vuelto inaccesibles y que comparadas con lo que reciben a cambio los agremiados, la reciprocidad es reducida, al igual que el nivel de representación obtenida frente a las autoridades que de cualquier manera se siguen saliendo con la suya, sin consultar ni tomar en cuenta al empresariado.
Hace más de 20 años, los niveles de membresía en los organismos empresariales superaban varias decenas de miles de afiliados y hoy no llegan a centenas, con lo que el nivel de incidencia en lo público y gubernamental es ínfimo, como mucho se explican sus alcances de gestión y representación de la última década, por lo que evidente el malestar de los agremiados.
No pueden llamarse organismos intermedios de representación social o gremial productivo cuando solo tienen afiliados a menos de 5% de los que forman parte de esos sectores específicos, lo que mucho explica el papel de simulación, comparsa y complicidad con las autoridades en los llamados comités de adquisiciones, compras o como les llamen contemporáneamente.
Peor aún, otro de los más graves señalamientos hacia el personal directivo o de empleados que disponen en esos organismos, es el nivel de soberbia con que se manejan frente a los asociados, cuando son unos simples empleados, jamás han manejado una empresa y ni idea tienen de lo que significa producir en esta entidad o el país; muchos de ellos han ofendido con su comportamiento a verdaderos y acaudalados hombres y mujeres de negocios, así como a extraordinarios liderazgos gremiales, cuyo denominador común sin duda alguna, es la humildad, el decoro y la educación.
Bien convendría que de una buena vez por todas, el Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Economía y sus similares en las entidades y municipios, regularan profunda y objetivamente a esas instancias de representación empresarial, estableciendo niveles mínimos de membresías y asociados (por arriba de 75%) como para aceptar que efectivamente representan la voz mayoritaria de sus integrantes y atrás queden la simulación y el engaño de la última década, en la misma forma en que se la aplican a los sindicatos y colegios de profesionistas, que hasta hace poco tiempo emergían como hongos en temporada de lluvias… una buena medida es cancelando precisamente los registros oficiales a todos esos organismos empresariales nacionales y locales que no acrediten ser mayoritarios y efectivos representantes de los legítimos intereses de quienes conforman esos diversos sectores productivos.




