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Después de Cuba, ¿quién sigue?

EL BAÚL AZUL

Miguel Ángel Rodríguez Martínez

A partir de que Donald Trump inició su segundo mandato, ha emprendido una política exterior que ha sido abanderada con un argumento de libertad, democracia y seguridad. En el Continente Americano, el gobierno de Trump ha impulsado esta estrategia en dos campos de acción: el electoral y el de las dictaduras.

En el ámbito electoral, se ha visto la participación velada de los Estados Unidos en los procesos electorales de varios países que tuvieron como resultado, un cambio de un sistema político de izquierda a derecha.

Argentina, Ecuador, Bolivia, Chile y Costa Rica, son estos países en que los votos favorecieron a candidatos conservadores. Colombia dio muestras de cambio en sus elecciones legislativas. Si bien el partido oficialista mantuvo la mayoría, los partidos de oposición lograron incrementar el número de legisladores, Este indicativo a pesar de que muestra un pronóstico reservado para las elecciones presidenciales del próximo mes de mayo de 2026, hay probabilidades de que la derecha recupere la Presidencia de aquel país. El común denominador: el hartazgo por la inseguridad, las condiciones económicas y las actitudes arbitrarias de las otrora autoridades.

En este campo de acción, también se ubica a Perú y a Brasil, que tienen mandatarios de izquierda, tendrán elecciones en este año y la efervescencia político social está marcada por la inconformidad.

Hay dos aspectos que llaman la atención. 1) Con excepción de Colombia, Perú y Brasil, los mandatarios de las naciones que cambiaron a un gobierno de derecha entre el 2025 y 2026, participaron en la Cumbre Escudo de las Américas y firmaron el acuerdo para crear la alianza militar para combatir al narcoterrorismo en el Continente Americano, 2) Guatemala a pesar de que su presidente no participó en la cumbre, confirmó su cooperación en la alianza estratégica de seguridad convocada por Estados Unidos.

El otro campo de acción en el que se observa la participación de Estados Unidos promoviendo los ideales de libertad, democracia y seguridad, es en los países que mantienen un régimen dictatorial, como los casos de Venezuela y Cuba.

En Venezuela ya actuó. Llevó a cabo una intervención militar para detener a Nicolás Maduro y a su esposa. Recibió el agradecimiento de un sector importante de la sociedad y le permitió abrir los canales de comunicación con autoridades actuales, retomar relaciones bilaterales y reiniciar negociaciones comerciales en materia de hidrocarburos.

En Cuba, la actividad norteamericana está en desarrollo, mantiene una política de presión, en la narrativa mediática acusa a su gobierno de opresor y corrupto; en el ámbito militar, mantiene presencia en las aguas limítrofes de la isla. También tiene un operativo que le permite asegurar embarcaciones petroleras que están sancionadas por el gobierno norteamericano. Adicional a estas acciones, la guerra que mantiene Estados Unidos con Irán, le impacta de manera negativa al gobierno cubano, ya que es uno de sus socios estratégicos en materia comercial, política y militar.

¿Qué podemos esperar de parte del gobierno de Donald Trump? Para los países que tendrán elecciones será una combinación de acciones. Cuestionamientos mediáticos y acusaciones a sus presidentes actuales. Mantendrá su política de presión económica y la imposición de aranceles. Es posible que vemos operaciones conjuntas, derivadas de los acuerdos de la cumbre Escudo de las Américas. Los tiempos ya están marcados y es cuestión de esperarlos. Perú será en abril, Colombia en mayo y Brasil en octubre.

Después de que el régimen de Cuba le abra las puertas al gobierno de Donald Trump ¿qué país de la región será su siguiente objetivo? ¿acaso será México? No se observa otro país que sea gobernado por un sistema político de izquierda y que su gobierno sea señalado de corrupción y de involucramiento con los grupos del narcotráfico.

Es importante recordar los siguientes antecedentes. Donald Trump catalogó a los grupos delictivos de nuestro país como narcoterroristas. Mantiene desde el inicio de su mandato actual, un despliegue militar próximo a las fronteras terrestres y marítimas de nuestro país. Se autonombró el árbitro para controlar la seguridad regional y asegurar la seguridad nacional de su territorio. Ha mantenido una postura de que la fuerza letal es la única herramienta para combatir y erradicar a los grupos del narcotráfico. Es reiterativo en su intención de intervenir militar y unilateralmente en nuestro país.

Recientemente integró una coalición militar con varios países de la región para combatir y eliminar a los grupos narcoterroristas, que por cierto, señaló tienen su epicentro en México. Su descarga comunicacional se sigue centrando en que la presidenta tiene miedo para combatirlos, que el gobierno mexicano se debe a los grupos delictivos y que la mandataria no lo deja actuar, interpretando esto como un acto de protección.

Por lo que se puede apreciar, hay muchos indicadores que permiten señalar que nuestra nación es un blanco manifiesto del gobierno de Donald Trump. Como lo mencionamos anteriormente, es cuestión de tiempo para que actúe y esto dependerá de cómo se vayan cumpliendo sus objetivos en el Continente.

Aunque tiene un abanico de muchas opciones, es posible que en este año, sigamos viendo la estrategia de seguridad, marcada para ambas naciones en el terreno militar, a un Donald Trump insistente en intervenir militarmente en nuestro país.

Durante el periodo de las negociaciones y firma del tratado de libre comercio, lo veremos presionando y haciendo modificaciones que le den ventajas y le permitan aplicar sanciones comerciales. A menos que haya alguna coyuntura relevante que le haga actuar de manera más violenta, lo más probable es que sigamos viendo al Donald Trump actual. Lo que sí es un hecho es que mantendrá su estrategia de heroísmo para actuar por el bien de libertad, democracia y seguridad.

Hagamos de la seguridad, una disciplina, una norma de conducta y un principio de observancia.

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Es experto en planeación estratégica, gestión de riesgos y seguridad patrimonial, además de académico en la Universidad Panamericana

miguel.rodriguez@notiemp.com

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